Ven por mi, ¿qué esperas? ¿qué hay de malo en que yo esté aquí por ti? Dices que porque no lo hago por convicción, y ¿qué si mi convicción eres tú? Llévame en brazos a nuestra cama y te daré los besos más tiernos. Sé que ahora estamos enojados, pero sería tan fácil… Háblame con palabras dulces, explícame eso que no sé sin rabia, no es conmigo con quien tienes que luchar
……y siempre tendrás en mi a una aliada.
……y siempre tendrás en mi a una aliada.
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