7/20/2008

¿Monogamia?


I know you love one person so why dont you love two?
Love two...
-Morrisey

Esto de la monogamia debe ser un invento bastante nuevo. Me recuerda a las leyes de la propiedad privada y en general al mundo de la sociedad de consumo. Sé que en las sociedades antiguas resultaba inconveniente para el grupo, quizá antirreligiosa (debo preguntarle a David si sabe algo al respecto) y que aún hoy se acepta que un solo hombre tenga varias esposas –aunque pensándolo mejor, eso es algo común y corriente-
Es raro... creo que no hay nada que disfrute más, que poder conectar con otra persona. Dejarme maravillar por su misterio, por sus ojos transparentes o por cómo se mueve la punta de su nariz mientras habla. O bien por su tono de voz o su volúmen, si está actuando o no, y sus palabras más usadas... Si se me permite acercarme aún más y me dan ganas, ambos nos quitamos esa coraza anti-personas nuevas, entonces se abre un infinito y descubrimos algo más... No me pasa muy a menudo, pero siempre que veo la oportunidad sigo adelante y sé que no la dejaría pasar por nada del mundo. Así es como he encontrado mis mejores amigos.
Esta amistad es una especie de enamoramiento, sobre todo al principio... y he de confesar que me es mucho más fácil conectar con los hombres porque siento que las mujeres “actúan” más ante otras mujeres. Quizá yo también lo hago. Sin embargo, sé muy bien que yo busco un amor bien monogámico, no sé muy bien por qué, sobre todo si me es más fácil enumerar lo que no me gusta de él que lo que sí me gusta.
Tal vez sea que quiero darle a mi vida una línea constante.. No ser una que divaga por todas partes, sino quien profundiza en una de las manifestaciones del misterio. Si esto es así, entonces he faltado a mi constancia al menos una vez. Amo a una persona, luego de haber amado a otra. La primera sigue siendo una presencia importante en mi vida, pero ahora la veo, no sin nostalgia, como un sonido que se aleja, del que recuerdo cada vez menos. De alguna manera, esa nostalgia por perderlo / dejarlo ir, me hace aferrarme a la fidelidad, a la constancia sobre todas las cosas; a no dejar que se extinga. A veces me paso y lo asfixio, lo sé. Pero este interés, esta decisión es nueva, no me arrepiento.
A veces pienso que Andrés –y su pérdida- fue un momento bello y necesario para poder sentir este amor constante, en cuyo caso el tiempo y el espacio determinarían buena parte... pero ¿de qué me sorprendo? Si siempre ha sido así.

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