7/20/2008

Al otro día


Hoy me desperté sin nada de sueño, pero con el cuerpo agotadísimo, como si estuviera cruda, y con una ardor en la panza que me hizo bajar a buscar un yakult.
En general siento que mucho de lo que pensaba anoche tiene poca o nula importancia. Ya no quiero recordar. Me da la impresión de que a los seres humanos nos ha sido concedida esa especie de pausa que constituyen el dormir y el sueño, para que las ideas se sedimenten, caigan y se acomoden por su propio peso.. El problema es que utilizamos el resto del día en volver a agitar las aguas del pensamiento y para cuando es de noche, ya todo es turbio y caótico. Por la mañana todo es claro. Ya no quiero pensar... Hoy me declaro un impensante.

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