7/20/2008

Pruebas

Mi corazón late muy fuerte. Me mal-viaja escucharlo. Sabía que no podría olvidar fácilmente y ahora entiendo que más bien tengo que perdonar. Esto que escribo, con el pecho agitado, a mitad de la noche y con dolor de cabeza, es mi versión posmoderna de una oración. Quiero aceptar... Perdonar. A ti, a mí, a ella.
Me es muy difícil, quiero entender y para ello reconstruyo los acontecimientos. Me digo: ¿Dónde estabas? ¿Cómo no lo viste venir? ¿Dónde estabas? Lo peor es que sí estaba ahí y que sí lo vi venir. Luego veo, además, que estaba un poco mal, enferma, atareada, estresada, en fin, necesitándote. Me hace sentir abandonada, usada, fea.
Ya lo hablamos y te creo. No te sientes bien al respecto, y me da la impresión de que sólo necesito saber eso para retomar el control. Me siento bien confortándote. ¡Pero hazlo tú también por mí COÑO! Estoy harta de que tengamos problemas y te entregues a otra mujer... Si quieres estar sólo en tu libertad malentendida dímelo..... HHHHHHHHAaaaaa ME LLEVA LA MIERDA!!!!!!!

...Te quiere porque ya eres lo que ella necesitaba.

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